Soy un reloj de carne
con engranajes de calcio,
un motor que late
bajo órdenes de un código viejo.
Mis venas son cables,
mi piel es solo el envase,
y mi alma, un software
que no sabe cómo parar.
Cada muerte es un reset,
un borrón en el sistema.
Cambio de modelo,
pero heredo la misma herrumbre.
Soy una pieza reciclada
en el taller del destino:
nacer, fallar y reiniciar
el bucle de nuevo.
Un robot de carne y hueso
que nunca para de soñar.

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