6 de octubre de 2012

Poema #18 CAFE





Estos versos son de café,
Son fuertes, de pinceladas oscuras
Y con un sabor amargo.
Mis versos son de café
Con agridulce molida canela y con rústica nuez moscada.

Me gusta el café con leche.
Añoro los días
Cuando la nívea espuma láctea
En mi café flotaba,
Y todo cambiaba.


Cambiaba de color mi café,
 Cambiaba de color mi ánimo.
Las ondas lácticas que fluctuaban en mi café
En mi café se entremezclaban,
Y lo oscuro se transformaba.

Hoy la espuma nívea se ha difuminado.
Hoy la espuma láctica ha desaparecido.
Hoy el café  con leche se ha espumado.
Solo quedan mis versos
De café.

Azabache café mis versos son hoy 
Un clamor mis versos son hoy
La cafeína disminuye
El dolor,
Pero en mi esta lo incrementa.

De luto mis versos están hoy
De brumas mis versos hoy son,
Pero al azabache lo aclararé.
Pero mis clamores escuchados han de ser.

La cafeína ya
Dolor no me producirá.
Mi luto en fiesta se convertirá
Y mis brumas
Algún día se difuminaran.

  
Aun estoy en pie
Aun estoy en pie
Sin lo níveo de mi café
Aprendí a vivir con
Lo azabache de mi café.

3 de octubre de 2012

Poema #17 CONDENSACION





La humanidad, cual vapor de agua en busca de nube;
La humanidad, vida que vive viviendo sin vivir;
La humanidad, entre ellos mismos se consumen.

Algunos procurando pensar: a la acción resisten,
En otros, es tal la acción que su pensar omite;
Y otros, sus pensamientos, de acción revisten;
Otros, perdieron el pensar, no actúan, sólo existen.

La humanidad, esporas viajantes en busca del añil;
La humanidad, dos sustancias contrapuestas;
La humanidad, una destinada a lo eterno, la otra, a morir.

No le temo al temor de temer que llegue a mí
Lo que siempre la humanidad ha temido,
Puede ser que en lugar de asfixiarme, sea un respiro
Que me conduzca por caminos sin fin.

La humanidad, sudor que asciende por los hilos del sol;
La humanidad, globo elástico y oxígeno atrapado;
La humanidad, globos explotan. El oxígeno se esfumó.

El globo no debe ser pesimista, debe cuidar su plástico
Y mantener su oxígeno; pues sin ellos, no existiría;
Con la edad el oxígeno aumenta y crece el elástico
Se acerca el estallido. Que simple alegoría.
¿A dónde irá el oxígeno? ¿Alguien esta pregunta contestaría?

La humanidad, gacela prófuga ante estas guepardas interrogantes;
La humanidad, alfil limitado en su diagonal;
La humanidad, seres tendentes a la complejidad.

El tablero que se nos ha asignado
Ya no asimila qué es mejor
Si lo peones que solamente sueñan sueños
O los peones que solamente sudan bajo el sol.
Los primeros no actúan; los segundos, poco piensan.
La diferencia entre estos es diminutamente inmensa.

La humanidad, pensar en los pensados tiempos pasados;
La humanidad, pasos improvisados; pero, por otros, calculados;
La humanidad, nos sistematizamos hasta el destino. 

1 de octubre de 2012

Poema #16 ECLIPSES MATUTINOS





Minutos titubeantes matutinos
recorren mi rostro, mi piel,
son amargos como la hiel,
dan incertidumbre y desatino.

Mañanas carentes de sol,
de brisa ártica y pegajosa,
de hileras de luces acuosas,
carentes de ánimo y calor.

Si tus nubes que se escuchan
me extasiaran mi ser:
mis ojos no olfatearían ruidos.

Si la miel se torna hiel:
dubitante es el destino
cuando el alma lucha.

Un rostro de sórdida mañana
Pulula dentro de mi alma
despojándome de las luces que el alba
trae consigo en la hora temprana.
  
Mi fortaleza duerme
al no percibir la aurora.
Mi alma de corazón implora
en aquel Everest verme.

Si el latido que casi danza
sembrara en mí la alegría:
diría que ésta es falsa, ilusionante.

Las lluvias opacan mi esperanza.
Las rosas marchitas careciendo están de vida
y sus raíces toman sonrojo agonizante.

Los hilos de luz penetrante
que empiezan a  agudizar mis ojos
exigen del aire  el despojo
de ese soplo titubeante.

Si la puerta contiene moho
que me impide entrar triunfante;
que me rebaje es desconcertante;
que sea pesadilla, al cielo imploro.

Abrir la puerta triunfante:
es mi olimpo, mi antojo,
mi sentimiento andante.

Si el camino no guardara tesoros
de sueños y vida circundante
el ermitaño moriría solo.